Adicciones

La Esperanza, motor para la recuperación de adictos a las drogas en granjas comunitarias cerradas de rehabilitación13 dic

“La Esperanza, imprescindible para superar la enfermedad de la adicción a base de amor y mucho trabajo”

Esta iniciativa no gira sólo en torno a la desintoxicación, sino también al descubrimiento de que un poder superior a nosotros mismos, nos ama y nos cuida, eso sumado  a la firme determinación  de empezar de cero.

Pacientes rehabilitándose de sus adicciones esperan, en la Granja Comunidad San Andrés, la visita del sábado ó del domingo. Muchas de ellas vendrán desde lejos,cientos de kilómetros, alguna provincia del interior u otro país inclusive. El hecho de recibir esta visita demuestra la importancia del problema de la adicción a las drogas y hasta qué punto se valora la iniciativa y el esfuerzo de las familias y amigos para visitar y compartir unas horas con sus seres queridos. 

Rehabilitación de adictos

Rehabilitación de adictos en granjas comunitarias terapéuticas

 

«Esta iniciativa de internarse ya sea por propia voluntad ó compulsivamente no gira sólo en torno lograr una desintoxicación, sino también al descubrimiento de que el poder superior nos ama y a la necesidad de  empezar de cero.

Los adictos en rehabilitación dan un vivo testimonio de curación a través de una total entrega a una nueva vida.  «Las drogas son un sustituto para la falta de amor y el síntoma de una enfermedad mortal en la gran mayoría de las veces».

Eduardo comenzó a su adicción al alcohol y a consumir drogas con tan sólo ocho años. A su adicción le siguió la delincuencia, el abandono del hogar y la pérdida sucesiva del trabajo.

Todo eso lo lleva, ahora, a afirmar que se convirtió «en un paria de la sociedad».

Mario comenzó su «idilio» con las drogas más tarde, con diecisiete años. La muerte de dos hermanos y la quiebra que sufrió su familia motivaron que el esporádico consumo de cocaína y alcohol se convirtiera en hábito y dependencia total. Hace cuatro años su mujer vio en Internet el anuncio de la Granja Comunidad San Andrés, y decidieron que Mario debía internarse allí.

De camino a la granja, Mario no paró de beber alcohol, por lo que llegó completamente ebrio.

La acogida que recibió en la Comunidad San Andrés le hizo comprender -reconoce hoy, entre lágrimas- que su adicción a las drogas fue una pesadilla y que funcionó como un sustituto de la falta de amor, de la ausencia de autoestima, de la carencia de valor a la vida, ya sea la propia como la del prójimo y, sobre todo, del amor a Dios o de un poder superior, como quiera cada uno verlo. En 2009, y con el alta y su diploma, abandona la comunidad con total control sobre su enfermedad, regresa a la sociedad dónde consigue un empleo que aún conserva.

Las experiencias de Eduardo y Mario son sólo dos historias surgidas de las miles que van pasando mes a mes, año tras año, por la Comunidad San Andrés, una iniciativa apoyada por la ayuda de aquellos que ya transitamos el camino de la recuperación de la adicción y brindamos un futuro a personas que aún quieren  y pueden cambiar la adicción a la droga por una recuperación de la persona, formando una nueva persona, con responsabilidad, derechos y obligaciones y, sobre todo, con esperanza en un futuro mejor, sin drogas, sin sustitutos.

Esto se debe a que, además de ser centros de desintoxicación de drogas y alcoholismo, las Granjas San Andrés son auténticos centros de recuperación eficientes y rápidos, con tratamientos individuales para todos aquellos que llegan pidiendo ayuda o que simplemente llegan porque los hemos ayudado junto a sus familias, en ir a buscarlos antes de perder la vida o extraviarse en el mundo de las drogas, el alcohol, el delito, la cárcel. Aún, más alla de su voluntad y con los elementos legales necesarios para internarlo aunque sean siendo mayores de edad.

El origen de la Comunidad San Andrés se remonta al año 1989, y desde entonces se busca el perfeccionamiento y la excelencia de un tratamiento que sirva al paciente para encarar su nueva vida.

Tomamos muy en serio estas palabras, y nos esforzamos al máximo por ayudar, de forma concreta, a las personas que padecen la enfermedad de la adicción. Estamos para ayudar a un adicto teniendo como visión la persona que está sufriendo dentro de la imagen visible que nos brinda como un ser irrecuperable, destruido por las drogas y el alcohol.

En nuestra comunidad, los pacientes acompañados por el equipo terapéutico, trabajan día a día la práctica de de los 12 pasos del programa Minnesota que tanto bien ha hecho y sigue haciéndolo a todos los adictos del mundo.

Estos aspectos siguen siendo los pilares, hasta el día de hoy, de la fórmula del éxito de nuestros centros de internación a puertas cerradas anti fugas. En la actualidad, contamos con tres granjas en pleno funcionamiento, más el consultorio en la Capital Federal para diferentes necesidades, tanto de los pacientes como de sus familiares.

De esta forma todos, familiares y adictos, aprenden que cada persona es importante. Nuestra dirección marca el camino para que todos contribuyan en el trabajo de la comunidad terapéutica, motivando desde cada función la recuperación del adicto que -elegido por él mismo o gracias al amor de su familia- tuvo la suerte de contar con una internación necesaria para lograr una efectiva rehabilitación.

La internación urgente para un tratamiento de rehabilitación programado y a conciencia, logra devolver a los familiares del adicto, a otro ser, una nueva persona que comienza a relacionarse como un nuevo familiar más, responsable, agradecido, un ser humano libre de adicciones. Es una transformación fabulosa donde el adicto, con su vida saturada de drogas y descontrol comienza el duro camino donde ese infierno se va a ir convirtiendo en una experiencia del pasado que lo hará crecer: una experiencia tan válida que le permitirá ayudar a sus semejantes, transmitiéndoles esperanza y fuerza gracias a su nueva autoestima y confianza.

Ese es el círculo virtuoso que proponemos en la Comunidad Terapéutica, donde la esperanza que hoy él está necesitando, es la esperanza que mañana él podrá dar a quien la necesite.

 

Comunidad Terapéutica

Un mañana de esperanza para el adicto

 

Quiénes somos

Somos un conjunto de profesionales preocupados por la salud física, emocional y espiritual de las personas.
Estamos encaminados a mejorar sus relaciones interpersonales y familiares, tomando en cuenta que
la adicción es una enfermedad que no distingue edad, clase social ni sexo.
Nuestro modelo de tratamiento,  con terapias individuales y grupales dentro de una “comunidad cerrada”, nos ha dado la satisfacción de ver a nuestros pacientes reintegrarse como personas sanas a su círculo laboral, social y familiar.

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